¿Alguna vez te has parado a pensar de qué están hechas las espátulas de tu cocina, la funda de tu móvil, tu copa menstrual o las tetinas de los biberones? A menudo caemos en el error de pensar que es un tipo de plástico más resistente. Sin embargo, la realidad es mucho más sorprendente: la silicona no es plástico.
En realidad, la silicona es una especie de "prima blanda y flexible de la piedra". Su origen es tan peculiar que su propio descubridor la consideró un desecho sin futuro. En este artículo (el primero de una serie de dos partes), te invitamos a sumergirte en la fascinante historia de la silicona, cómo pasó de ser un "pegamento inútil" a un salvavidas en el aire, y cómo se transforma la arena de playa en este material tan extraordinario.
El descubrimiento: El "fracaso" de 40 años de Frederick Kipping
La historia de la silicona comienza a principios del siglo XX de la mano de un químico británico llamado Frederick Kipping. Kipping dedicó casi 40 años de su vida a investigar y trastear con compuestos químicos raros basados en el silicio.
Durante sus experimentos, obtuvo una sustancia pegajosa, una masa pringosa con la que no supo muy bien qué hacer. Por un error de confusión química, creyendo que se parecía a otro grupo de sustancias (las cetonas), decidió bautizarla como "Silicona" (un nombre que, a pesar del error inicial, se quedó para siempre).
Decepcionado con el resultado, Kipping consideró que aquella pasta era un pegamento pringoso, inútil y sin ninguna aplicación práctica. Falleció sin llegar a imaginar que aquel material que había despreciado y arrumbado en su laboratorio terminaría cambiando el mundo por completo.
El héroe de los cielos: De la basura a la Segunda Guerra Mundial
En plena Segunda Guerra Mundial, los aviones militares aliados se enfrentaban a un grave problema técnico cuando volaban a gran altura. Al ser el aire extremadamente fino a esas altitudes, la electricidad de los cables tendía a saltar en forma de chispas, lo que dañaba gravemente los motores y ponía en peligro las misiones.
Una empresa decidió probar algo diferente y recubrió los cables eléctricos de los aviones con silicona. Gracias a sus extraordinarias propiedades aislantes, la silicona impidió que saltaran las chispas, permitiendo que los motores funcionaran de forma segura y ayudando a que los aviones aliados se mantuvieran volando. El material "inútil" de Kipping se convirtió en un héroe de guerra silencioso.
Del grano de arena al laboratorio: ¿Cómo se fabrica la silicona?
Para entender por qué la silicona es tan resistente y versátil, tenemos que viajar a su lugar de origen: la playa. La arena que recogemos en la orilla es, en realidad, sílice (átomos de silicio fuertemente unidos a átomos de oxígeno).
El proceso para convertir esa arena en el material de tu copa menstrual Iriscup, tus botellas, envoltorios o pajitas reutilizables de IRISANA consta de cuatro pasos químicos fascinantes:
- Separar el silicio del oxígeno: Se mezcla la arena con carbono y se introduce en un horno eléctrico gigante a temperaturas altísimas. A esta temperatura extrema, el carbono le "roba" el oxígeno a la arena y se escapa en forma de gas, dejando atrás silicio casi puro. Este silicio se muele hasta convertirlo en un polvo gris tan fino como la harina.
- El "casamentero" químico: Para que ese polvo gris y duro pase a ser elástico, se hace pasar un gas a través del polvo de silicio caliente utilizando cobre como intermediario. El cobre actúa como facilitador, ayudando a que los átomos de silicio se unan con pequeñas ramitas de carbono. Este detalle es la clave de todo: gracias al carbono, la silicona no es una piedra rígida.
- Destilación de precisión: De la reacción anterior sale una mezcla de muchas moléculas revueltas. Se calientan poco a poco y, como cada una hierve a una temperatura distinta (destilación), se van separando con precisión hasta quedarse únicamente con la que interesa.
- La magia del agua: Al añadir agua a la mezcla seleccionada, ocurre un fenómeno simultáneo: los átomos sobrantes se marchan y las piezas restantes se enganchan solas, formando cadenas larguísimas.
💡 Dato curioso: El polvo de silicio hiperpuro obtenido en el primer paso de este proceso es exactamente el mismo material que se utiliza para fabricar los microchips de los ordenadores y teléfonos móviles.
El resultado de esta cadena es una estructura que alterna un átomo de silicio y uno de oxígeno (Si-O-Si-O...) de forma ininterrumpida. Esta es exactamente la misma estructura química de las rocas, la arena y el cristal. La única diferencia son esas "ramitas" de carbono que le hemos colgado, permitiéndole doblarse, estirarse y recuperar su forma original.
La gran diferencia: Silicona Normal vs. Silicona Platino (El secreto de IRISANA)
Sin embargo, el proceso no termina ahí. Para pasar de esas cadenas fluidas a un producto sólido, elástico y funcional (como una copa menstrual o un envoltorio reutilizable), la silicona debe someterse a un proceso de curado o vulcanización. Y es aquí donde se marca la diferencia abismal de calidad y seguridad:
- Silicona convencional o curada con peróxido: Es la forma más económica y común de fabricar productos de silicona industrial o de baja gama. Para solidificar el material se utilizan peróxidos orgánicos como catalizadores. El problema de este proceso es que deja residuos volátiles y subproductos químicos en la silicona que pueden emitir olores, sabores o incluso transferir sustancias indeseadas si entran en contacto con temperaturas elevadas, mucosas o alimentos.
- Silicona Platino (reticulada con platino): Es la tecnología de máxima pureza e innovación. En este caso, el agente catalizador utilizado para unir las cadenas moleculares es el platino, un metal noble de altísimo valor.
- Sin residuos tóxicos: No produce subproductos ni deja residuos químicos volátiles en el material final.
- Inerte y biocompatible: Es un material totalmente neutro. No altera el olor ni el sabor de los alimentos, no reacciona al contacto con los fluidos corporales ni irrita las mucosas.
- Transpirabilidad y flexibilidad superior: Mantiene una elasticidad perfecta, mayor durabilidad y máxima resistencia a la esterilización por calor.
Por esta razón, en IRISANA apostamos exclusivamente por la Silicona Platino 100% de grado médico y alimentario para elaborar productos de contacto íntimo y alimentario, como nuestra copa menstrual Iriscup, nuestras botellas, pajitas y envoltorios reutilizable de silicona. La salud de tu cuerpo y el cuidado del planeta no admiten atajos.
Un material con tres rostros diferentes
Según la longitud de sus cadenas de silicio-oxígeno y cómo se entrelacen entre sí durante la fabricación, la silicona puede dar lugar a tres tipos de materiales completamente distintos:
- Aceites de silicona (cadenas cortas): Las cadenas son cortas y resbalan con total libertad. Se utilizan principalmente en champús, cosméticos y lubricantes.
- Geles de silicona (unión floja): Las cadenas están unidas de forma flexible. Es el material blando y amortiguador que encontramos en plantillas para calzado o apósitos médicos para heridas.
- Goma de silicona sólida (red densa): Las cadenas forman una red tridimensional muy densa. Cuando esta red se cataliza con platino, se obtiene la goma elástica, idónea, inocua y resistente que da vida a las copas menstruales, mordedores infantiles, vajillas y accesorios de cocina de alta calidad.
¿Por qué es muy superior a los plásticos comunes?
A diferencia de los plásticos corrientes, cuya columna vertebral está formada por uniones de carbono, la silicona tiene un "esqueleto" de uniones de silicio y oxígeno. Este enlace químico es muchísimo más fuerte y estable.
Es gracias a este esqueleto tan resistente que la silicona es capaz de soportar lo que ningún plástico normal aguantaría: temperaturas que van desde los 50 °C bajo cero hasta más de 250 °C de calor sin inmutarse, sin derretirse, arrugarse ni romperse. Un plástico común sometido a estas condiciones se deformaría o se volvería líquido al instante liberando gases nocivos y microplásticos.
En el próximo post...
Ahora que ya conocemos su historia, su origen mineral y el proceso químico detrás de la silicona platino, es momento de profundizar en un aspecto vital para nuestra salud y la del planeta: su seguridad e impacto ambiental.
En la segunda parte de este artículo, analizaremos a fondo por qué la Silicona Platino de IRISANA es la alternativa eco-amigable perfecta para eliminar los plásticos de un solo uso en tu día a día, cómo cuidar tus productos de silicona para que te duren años y por qué es el material preferido por la medicina moderna. ¡No te lo pierdas!